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Con el nacimiento del alfabeto, el hombre comienza a
escribir los primeros relatos de la historia. Los griegos crean
los grandes escritos y ensalzan el libro copiado en el siglo V a. C.,
son los llamados papiros. El gobernador de Egipto, Ptolomeo
consiguió reunir lo que se denominaba la “mayor biblioteca del mundo”
que fue la de Alejandría. En el siglo III a. C.
los romanos empiezan a imitar las obras griegas. Se hacen
lecturas públicas y el tráfico de libros y escritos van aumentando. En
la época de Julio César se recogían las acciones diarias de la Urbe en
las llamadas Crónica Oficial, tales como los nacimientos, defunciones,
listas de procesados y sobre todo los relatos de los éxitos bélicos.

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adelante, con la llegada de los árabes en el 639 d. C. a Egipto, el
papiro y el pergamino están bajo el control del mundo árabe, por lo que
el sistema de comunicación queda roto, reservándose la escritura al
ámbito de los monasterios como única forma de transmisión de mensajes. Aproximadamente
en el siglo X, en la Edad Media se introduce en papel en Europa con el
auge del comercio. Gracias a las universidades, en los próximos
siglos los documentos escritos seguirán proliferando y cabe decir que
en el siglo XIV la comunicación escrita experimentó otro nuevo impulso
con el dominio de las rutas marítimas por parte de España. La
figura del copista fue un hecho determinante en la historia de la
prensa. Con el descubrimiento de América, en 1492, se recuperó la
impresión de libros en tablas de madera y resurgió el sistema de
correos que ya habían creado los romanos. Este sistema no sólo
fue utilizado para comunicar si no también para divulgaciones de
carácter científico. En el Renacimiento ya se
distinguen cuatro tipos de escritos: las crónicas, las narraciones
históricas propagandísticas e institucionales, los almanaques y los
awisi. Éste último de origen italiano que consistía en unos
folios plegados donde constaban noticias relacionadas con el comercio,
como el tráfico de mercancías, precios y sucesos. Se publicaba
una vez por semana y su precio era de una gazzeta, nombre que hoy
reconocemos como tipo de escrito. Llegó
un momento en que los copistas no podían atender toda la demanda, pues
cada vez más las gacetas circulaban por todos sitios. De esta
manera nació la necesidad de encontrar sistemas de impresión. Fue
Johann Gensfleich zum Gutenberg en 1456 quien trabajó el en invento de
la imprenta, la cual no fue modificada hasta el siglo XVII.
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